Camino hasta tener las medias rotas en los talones, sólo uso botas, y siempre estoy acompañada de algún desconocido que encontré en el camino haciéndole preguntas simples o hablando de cualquier cosa; soy como Forrest Gump, pero bogotana y con el cabello rojo. A veces para descansar, me gusta sentarme a observar gente en un parque, en una plaza, o en algún lugar medianamente decente. Me gusta almorzar en el Centro, en la estrella del Rosario, en esa plazoleta que huele como a palo santo y marihuana; siempre me siento en la silla que queda debajo del invasor Jiménez de Quesada; siempre se me acercan personas pidiendo monedas e incluso mi almuerzo, a veces me quieren robar, pero creo que se arrepienten. Este día fue diferente, me encontré a Claudia, y mientras hablaba sin parar como de costumbre y me reía junto a ella, a lo lejos venía un hombre de ojos claros, con una mirada profunda. Mientras el hombre se acercaba hacia nosotras, algo en mí no podía parar de mirarlo, comencé a i...
A veces escribo para no ahogarme por dentro.

Comentarios
Publicar un comentario